Las Letanías de Nuestra Señora de la Liberación y las Victorias

 



Virgen Señora Nuestra Liberadora,

ten piedad de todos los difuntos, nuestros hermanos, especialmente de aquellos más necesitados de la misericordia de Dios.

Intercede por todos los que han muerto, a fin de que se complete en ellos la obra del Amor que purifica.

Que nuestra oración, unida a la de toda la Iglesia consiga para ellos la alegría que supera todo deseo y que lleve el consuelo y la paz a nuestros hermanos sometidos a la prueba de la espera, sobre todo los más necesitados y olvidados.

Madre de la Iglesia, ayúdanos peregrinos por el mundo a conseguir nuestra propia liberación interior y a avanzar cada día que pasa en nuestro caminar hacia la Resurrección.

Cúranos de toda herida del corazón y del alma, haz que cada uno de nosotros un apóstol de la esperanza, siempre vigilante, siempre dispuesto.

Refugio de los pecadores y Reina de todos los Santos, reúnenos a todos un día para la Pascua eterna en la Casa del Padre, por Jesucristo, nuestro Señor. 

Amén!

Nuestra Señora de Montligeon, ruega por nuestros difuntos.


Señor, ten piedad.

Señor, ten piedad.


Cristo, ten piedad.

Cristo, ten piedad.


Señor, ten piedad.

Señor, ten piedad.


Cristo óyenos.

Cristo escúchanos.


Dios, Padre celestial,

ten piedad de nosotros.


Dios, Hijo, Redentor del mundo,

ten piedad de nosotros.


Dios,Espíritu Santo,

ten piedad de nosotros.


Trinidad Santa, un solo Dios,

ten piedad de nosotros.


Santa María, Nuestra Señora de la Liberación,

ruega por nosotros.


Santa María, Nuestra Señora de las Victorias,

ruega por nosotros.


Santa María, en quien reposó el Poder del Altísimo,

ruega por nosotros.


Santa María, más valiente que Ester y Judit,

 ruega por nosotros.


Santa María, cuyo Hijo apalstó la cabeza de satanás,

ruega por nosotros.


Santa María, vestida de Sol, invulnerable a los ataques de satanás,

ruega por nosotros.


Santa María, que nos protege contra el dragón furioso,

ruega por nosotros.


Santa María, refugio de los pecadores,

ruega por nosotros.


Santa María, liberadora y salud de los enfermos,

ruega por nosotros.


Santa María, esperanza de los desesperados,

 ruega por nosotros.


Santa María, que proporcionaste a Isabel una feliz liberación,

 ruega por nosotros.


Santa María, protectora de la mujer en cinta,

ruega por nosotros.


Santa María, buena liberación de las mujeres que trabajan,

ruega por nosotros.


Santa María, consoladora de los niños abortados,

ruega por nosotros.


Virgen María, libéranos.


Del poder y de las tentaciones de satanás,

Virgen María, libéranos.


De la seducción de los ídolos y de las falsas doctrinas,

 Virgen María, libéranos.


De las posesiones demoniacas,

 Virgen María, libéranos.


De los embustes perniciosos del espíritu de las tinieblas,

Virgen María, libéranos.


De los ataques de brujos y maestros ocultos,

 Virgen María, libéranos.


De los pactos diabólicos que nos hacen esclavos de satanás,

 Virgen María, libéranos.


De la idolatría, del espiritismo y del satanismo,

 Virgen María, libéranos.


De las sectas, brujerías y sociedades secretas,

 Virgen María, libéranos.


De las trampas de la adivinación y de las falas predicciones,

Virgen María, libéranos.


De las falsas visiones y de los sueños engañosos,

Virgen María, libéranos.


De toda maldición,

 Virgen María, libéranos.


De embrujos, sortilegios y maleficios,

Virgen María, libéranos.


Del espíritu de muerte que imulsa al suicidio y al homicidio,

 Virgen María, libéranos.


De las enfermedades provocadas por sortilegios,

 Virgen María, libéranos.


De las plagas y pestilencias devastadoras,

Virgen María, libéranos.


Del hambre, de la violencia y de la guerra,

 Virgen María, libéranos.


De los accidentes mortales,

 Virgen María, libéranos.


De las enfermedades contagiosas,

 Virgen María, libéranos.


De la esterilidad de origen maléfico,

 Virgen María, libéranos.


De toda amenaza contra los niños en el seno materno,

 Virgen María, libéranos.


De alumbramientos dificiles,

 Virgen María, libéranos.


De los traumatismos de nuestra infancia,

 Virgen María, libéranos.


De las perversiones de las que son víctimas los niños,

Virgen María, libéranos.


De las angustias del alma y de los males del cuerpo,

Virgen María, libéranos.


De las ataduras genealógicas que afectan a los vivos,

 Virgen María, libéranos.


De las desapariciones misteriosas de parientes próximos,

Virgen María, libéranos.


De los bloques de la vida sentimental y de nuestras facultades mentales,

 Virgen María, libéranos.


De los estragos que causan la impiedad,

 Virgen María, libéranos.


De los avances del descreímiento y de la civilización de la muerte,

Virgen María, libéranos.


De la tentación contra la fe,

 Virgen María, libéranos.


De las comuniones indignas y sacrílegas,

 Virgen María, libéranos.


De la desesperanza y del desánimo,

Virgen María, libéranos.


Del espíritu de miedo que mata la fe en Dios,

 Virgen María, libéranos.


De la tibieza en el servicio a Dios,

Virgen María, libéranos.


Del espíritu de orgullo y de dominio,

 Virgen María, libéranos.


Del endurecimiento en el pecado,

 Virgen María, libéranos.


Del pecado contra el Espíritu Santo,

 Virgen María, libéranos.


Del no querer perdonar a nuestros enemigos,

Virgen María, libéranos.


De los pensamientos de odio y de los pensamientos impuros,

Virgen María, libéranos.


De los embustes del domonio a la hora de la muerte,

 Virgen María, libéranos.


De los sufrimientos del Purgatorio,

Virgen María, libéranos.


De la condenación eternan,

Virgen María, libéranos.



Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo,

 perdónanos, Señor.


Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo,

escúchanos, Señor.


Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo,

ten piedad de nosotros, Señor.


Cristo, vencedor de la muerte.

 escúchanos.


Cristo, vencedor de satanás.

 atiende nuestras súplicas.


Espíritu Santo, el liberador.

 escúchanos.


Espíritu Santo, el consolador.

atiende nuestras súplicas.


Dios, Padre Omnipotente.

escúchanos.


Dios, Padre Omnipotente.

libéeranos del maligno.


Oh María, sin pecado concebida.

ruega por nosotros que recurrimos a ti.


Ruega por nosotros, Nuestra Señora de Liberación.

para que seamos liberados de todas nuestras tribulaciones.



Oremos

Te alabamos, oh Dios, por tu amor, tu misericordia y tu poder, por la victoria de la Sangre del Cordero, tu Hijo Nuestro Señor Jesucristo. Te alabamos por nuestra Madre, la Virgen María. Concede a todos los que se refugian bajo su maternal protección, la liberación de los males que les afligen, líbrales del poder de las tinieblas par que vivan en la libertad de los hijos de DIOS, en el cortejo triunfal de Cristo Resucitado. Amén


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