Restauran fotos del Apolo con una definición nunca vista hasta ahora

 


Aunque se han hecho infinitas fotos de la Tierra desde la Estación Espacial Internacional, hay muchas menos tomadas desde la distancia suficiente como para poder ver nuestro planeta en su totalidad. Sondas espaciales como Cassini o Hayabusa2 han capturado imágenes de este pequeño punto azul claro en el que vivimos, pero ninguna de ellas ha llegado a ser tan icónica como las que han ido haciendo los tripulantes de las misiones Apolo entre la década de los sesenta y los setenta. Uno de los autores de estas fotos fue el astronauta Michael Collins, piloto de la misión Apolo 11 y el único miembro de la expedición que no pudo pisar la Luna. Collins falleció ayer a los 90 años y algunas de sus fotos permanecerán como testimonio histórico de uno de los grandes hitos de la humanidad.

Entre las primeras imágenes que mostraban nuestro planeta en su totalidad, estaban Earthrise y The Blue Marble. Estas fotos cayeron como una bomba entre la gente de la época, que jamás había visto la Tierra flotar en medio del vacío espacial. Ambas imágenes nos pusieron delante del espejo de nuestra propia fragilidad y la del pequeño planeta que nos acoge. A pesar de estar en plena Guerra Fría, estas visiones provocaron un sentimiento de unión y pertenencia que ha sido vital para forjar la conciencia ecologista que vivimos actualmente. La NASA decidió equipar a los astronautas de las misiones Apolo con unas cámaras Hasselblad modificadas, lentes Carl Zeiss y película Kodak de 70 mm. Y con ellas, los astronautas tomaron miles de fotografías, algunas tan icónicas como las que menciono más arriba y otras que ni siquiera han visto la luz.

Apolo 8: la primera vez que un humano pudo ver la Tierra al completo.


Cansado de no encontrar fotos de la Tierra que le hicieran justicia, Toby Ord, un futurista e investigador de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Oxford, decidió ponerse manos a la obra y restaurarlas digitalmente él mismo. En su web, podréis encontrar 50 fotos en alta resolución recogidas en un proyecto que ha llamado Earth Restored (la Tierra restaurada, en español), muchas de ellas totalmente inéditas. “Todas las imágenes disponibles estaban estropeadas por la baja resolución, la mala compresión de la imagen, las luces apagadas o los colores desvaídos”, comenta Ord. “Eran las fotografías que definían nuestro tiempo, las mejores representaciones de nuestra frágil Tierra, pero estaban descuidadas, maltratadas”.

Apolo 8: esta foto se llama Earthrise y muestra la puesta de la Tierra sobre la Luna.

Así que se puso a buscar los negativos originales —la NASA los tiene almacenados en congeladores para que no se estropeen— y mientras lo hacía se topó con escaneos en bruto que se pueden descargar de internet. Encontró más de 18.000 imágenes, todas las que se hicieron con las Hasselblad.

 

Entre todas esas imágenes estaban las más conocidas, pero también un gran número de fotos que nadie se había molestado en restaurar o procesar digitalmente.




Apolo 11: el módulo lunar descendiendo para que los hombres pisen la Luna por primera vez. (Michael Collins)


“En algunos casos, la Tierra se mostraba de forma tan extraña e inédita que los catalogadores ni siquiera habían reconocido que la fotografía mostraba nuestro planeta”, afirma Ord. “En otros casos, las fotografías se consideraron de tan baja calidad que la mayoría de los conjuntos de escaneos disponibles ni siquiera las incluyen. Y sin embargo, entre estas tomas no reconocidas o descartadas se encontraban algunas de las mejores fotografías de nuestra Tierra jamás tomadas”. Hacer una foto en la que se vea la circunferencia completa de la Tierra no es nada fácil. El fotógrafo tiene que encontrar el momento justo en que el Sol ilumina el planeta frontalmente. Por eso, muchas de las fotos tomadas por los astronautas de la misión Apolo muestran la Tierra en cuartos crecientes como si fuera la Luna.



Apolo 11: Curiosamente, la sensación predominante que tuve al mirar la Tierra fue: 'Dios mío, esa pequeña cosa es tan frágil ahí fuera' - Michael Collins.

Para Ord, “el globo azul, envuelto en blanco, es sereno, majestuoso. Y la Tierra en cuarto creciente nos deja sin aliento. Es hora de mejorar nuestras imágenes mentales, de actualizar nuestros iconos”. Toby Ord no es fotógrafo ni retocador profesional, de hecho realizó este trabajo por las tardes cuando acababa las sesiones de escritura de su último libro. Pero siguió unos principios básicos que le hicieron obtener los resultados más realistas posibles: ser fiel a las fotografías y ser fiel a la Tierra.

Apolo 12: arriba está el norte y la franja que se ve pertenece al océano Pacífico.


“Las fotografías del Apolo son obras de arte históricas. Por eso, al restaurarlas, intenté resaltar su propia belleza. Me abstuve de recomponer las imágenes recortándolas o intentando dejar mi propia marca o interpretación”, comenta Ord. “Las fotografías del Apolo son también un registro científico del aspecto de la Tierra. En particular, el aspecto que habría tenido desde la perspectiva del astronauta que tomó la fotografía”.


Apolo 14: una fina línea de océano Pacífico asomando encima de la Tierra.

Según cuenta el propio Ord, su trabajo se limitó a quitar polvo, rascaduras y pelos de las imágenes. Ajustar el balance de negros y blancos para que el fondo del espacio fuera realmente negro y las nubes y el hielo realmente blancas. Finalmente, ajustó el brillo y el contraste para realzar los detalles de las luces y las sombras.



Ord admite que estas fotos restauradas son solo una pequeña selección de los miles de fotos que conserva la NASA, y anima a otros fotógrafos a seguir sus pasos: “Soy un aficionado apasionado y me siento orgulloso de poder ayudar, pero hay profesionales cuyas habilidades técnicas y juicio superan con creces las mías”.


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